domingo, 8 de marzo de 2026

Resumen conferencia

 Conferencia Miguel Ángel Fernández Rodríguez

Durante el pasado lunes 9 de febrero, en la asignatura de Investigación y Desarrollo Científico, los alumnos recibimos una videoconferencia por parte de Miguel Ángel Fernández Rodríguez, investigador en física y profesor en el Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Granada. Esta videoconferencia, en la cual se habló de materiales nanométricos, biología e hidrofobia, entre otras cosas, propuso un proyecto innovador e interesante.

Miguel Ángel comenzó su exposición hablando de cuerpos nanométricos y microméticos, como lo podría ser, según él mismo usaba de ejemplo, un glóbulo rojo, con un tamaño de alrededor de los seis micrómetros. Entonces, para exponer mejor las propiedades de un material dividido en tan pequeñas porciones, mostró la relación entre el área total de un objeto y las partes en las que se divide: a más divisiones, mayor era el área total. De este modo, un material en porciones nanométricas presenta un área total equiparable a la extensión de grandes superficies terrestres.

En relación a esto último, Miguel Ángel presentó los puntos cuánticos (quantum dots), nanocristales que cambian sus propiedades en función del tamaño que presenten y que, por tanto, variando su tamaño podían mostrar colores diferentes al ser iluminados. Se presentaba tras esto a modo de ejemplo como el oro en tamaños nanométricos puede mostrarse de color rojo —u otros colores a otros tamaños—.

Tras esto, Miguel Ángel enseñó a los alumnos a identificar productos nanométricos, como lo es por ejemplo la leche. Al hacer pasar un láser por un frasco con agua, nada se observa. Sin embargo, al mezclar ese agua con una pequeña parte de leche, a causa de esta estructura nanométrica, el láser se dispersa. Concluía con esto también que el color blanco de la leche es el mismo que el blanco de las nubes, donde se produce el mismo efecto con el agua en suspensión que las forma.

El siguiente tema que se desarrolló a partir de lo anterior fue el de las nanopartículas ordenadas. Este orden produce colores al atravesar la luz estos materiales. Así le sucede al ópalo. No obstante, hablar de orden y desorden lleva a pensar en entropía, en ocasiones tratada como sinónimo del desorden, y en espontaneidad bajo el estado de mínima energía al que está sujeto el universo. Por ello, sorprende descubrir que estas estructuras se ordenan solas, de manera espontánea, así como nos mostró que monedas de peseta flotaban en agua por no poder romper la tensión superficial y a la vez tendían a acercarse y pegarse unas a otras, ordenándose.

Prosiguió Miguel Ángel hablando de microgeles, partículas nanométricas que se ordenaban y formaban cristales de colores. Para crear diferentes patrones se depositan partículas de igual tamaño o de diferentes.

Fue entonces cuando pasó a hablar de bioinspiración, es decir, inspiración en la naturaleza para proyectos tecnológicos, y concretamente de dos efectos en plantas muy relacionados con microestructuras. El primero, el efecto loto, hace que las hojas sean muy hidrofóbicas y el agua resbale por su superficie. El segundo era el efecto pétalo de rosa, en el que las gotas se quedan ancladas al pétalo. Sorprendente era el caso de las hojas de las plantas de arroz, que tenían ambos efectos, cada uno en una dirección, haciendo bajar las gotas del rocío hasta la base resbalando por la hoja.

Con esto, anunciaba la idea que buscaba su proyecto: captar agua atmosférica, dando a conocer a la vez la flora local. Similar es el caso que se observa en los escarabajos del desierto, que se quedan inmóviles durante la noche y se hidratan del rocío que queda en sus cuerpos.

Por último, y como conclusión, Miguel Ángel propuso como experimento colocar una hoja inclinada y depositarle gotas de agua para evaluar el grado de hidrofilia o hidrofobia que tiene cada planta. Con esto terminaba su exposición.

Javier Molina Rodríguez

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